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Boletín trimestral del Observatorio del Paisage
 
EL OBSERVADOR
 
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Una integración transversal del paisaje en la ordenación del territorio

Agustí Serra
Director general de Ordenación del Territorio y Urbanismo de la Generalitat de Cataluña

La cultura del paisaje en nuestro país ha tenido un progresivo proceso de maduración, que ha sido apoyado por unos consensos sociales cada vez más amplios hacia la búsqueda de calidad del entorno. En las actuaciones sobre el territorio cada vez más se les pide tener en cuenta los valores de lugar, e incluso se les requiere una mayor capacidad para dar calidad o mejorar las características de aquel lugar donde se interviene. Esto no sería seguramente así si no hubiera habido la reflexión, el estudio, la difusión del conocimiento, el diálogo y el debate en torno al paisaje que se ha ido efectuando durante estos años en Cataluña, y de la que el Observatorio del Paisaje ha sido referente.

La incorporación de la variable paisajística, no sólo como elemento de contemplación, sino de forma proactiva, ha tenido en la administración un agente determinante: empezando por aquel primer impulso que se produjo con la aprobación de la Ley 8/2005, de 8 de junio, de Protección, gestión y ordenación del paisaje, y la puesta en marcha ese mismo año del Observatorio del Paisaje. Con el tiempo esta iniciativa pública ha ido desarrollando diferentes instrumentos normativos, ha elaborado guías, pautas o ha establecido criterios, que tienen como centro la materia paisajística. Herramientas extremadamente útiles, para entre otras cosas, implementar políticas de protección, gestión y ordenación del paisaje en el planeamiento territorial, urbanístico y sectorial, para velar por la integración de nuevos usos o construcciones en el suelo, y para fomentar una forma de gobernanza del paisaje basada en la participación y la concertación.

Uno de los hechos destacables que estos instrumentos han hecho emerger, es la gran diversidad de paisajes de Cataluña y la elevada riqueza que estos tienen. El mapa de las 134 unidades de paisaje del país, cuyo logro ha sido un hito, en este sentido ayuda a ver esta diversidad, y se convierte en una buena base tanto para desarrollar políticas de paisaje a escala local, como para hacer de referencia para las políticas urbanísticas, turísticas y culturales.

Ahora estamos incorporando el paisaje como un vector clave en un nuevo proyecto legislativo, el Anteproyecto de ley de territorio. Un territorio de estructura coherente, donde el paisaje es un elemento continuo que no entiende de límites administrativos, debe ser la base para desarrollar estrategias territoriales que coordinen las actuaciones en el suelo. Además, el anteproyecto de ley, integra el factor paisaje a todos los niveles y escalas de planeamiento, e incluye su tratamiento en los ámbitos de los espacios abiertos y del suelo urbano.

También, y es un reto, tenemos que ir consiguiendo que las políticas de paisaje se hagan más presentes en nuestro entorno, que este bagaje que ya acumulamos ayude a dotarnos de una verdadera calidad territorial. El Plan director urbanístico de las vías azules, actualmente en elaboración, representa un ejemplo de acción a nivel práctico que profundiza en los vínculos relacionales entre ciudadanos y el entorno.

En definitiva, seguimos dando pasos en este camino para desarrollar actuaciones realmente efectivas de mejora del paisaje del territorio, el aumento del valor del que revierta también en el bienestar de sus habitantes.

 
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