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OCTUBRE-DICIEMBRE 12

BOLETÍN TRIMESTRAL DEL OBSERVATORIO DEL PAISAJE - 35

EL OBSERVADOR

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El espacio de Crono

Francesco Careri
Investigador de la Facultad de Arquitectura de Roma TRE y cofundador de Stalker y del Laboratorio di Arti

"Antes que todas las cosas fue Caos; y después Gea la de amplio seno, asiento siempre sólido de todos los Inmortales que habitan las cumbres del nevado Olimpo y él Tártaro sombrío enclavado en las profundidades de la tierra espaciosa [...] Y primero parió Gea a su igual en grandeza, al Urano estrellado, con el fin de que la cubriese por entero[...] Y el último a quien parió fue el sagaz Cronos, el más terrible de sus hijos, que cobró odio a su padre vigoroso." (Hesíodo, Teogonía: 116-9; 126-7; 137-8)

En un paisaje todavía privado de Espacio y de Tiempo, el Caos errante —cuyo nombre nos lleva a pensar en el Ka del eterno errar— se aventuró entre los amplios caminos de la noche paleolítica. Se fue a explorar y a interpretar el mundo, a buscar un orden en él, hasta inventar primero a la Madre Tierra y después al Cielo Estrellado. La era de Caos dio paso a la primera generación de dioses, la de Gea y Urano, en la que finalmente Caos empezó a orientarse con la geografía, y, de modo parecido, con la astronomía. Pero, entonces, del espacio entre Tierra y Cielo nació el Tiempo —Crono—, que puso fin al reino de su padre Urano. Crono le cortó los testículos con la complicidad de Gea, la Diosa Madre, que reinó junto a su hijo hasta que Zeus lo encarceló en la Isla de los Bienaventurados, y así dio lugar a la tercera generación de los dioses olímpicos, que a los lectores de este artículo les debe de ser más familiar.

Desde hace algún tiempo no dejo de hacerme preguntas sobre Crono. ¿El Tiempo nace del encuentro entre Tierra y Cielo? ¿En el hombre errante nace primero el concepto de Espacio y después el de Tiempo? ¿Qué relación guarda todo ello con las artes de transformación del espacio, con la arquitectura y el paisaje? ¿Cómo eran los templos dedicados a Crono? ¿Caos errante inventó la Arquitectura como Espacio que encarcela al Tiempo? ¿Por qué fue encerrado Crono?

Entre Tierra y Cielo está Horizonte, que es donde me imagino que se inventó Crono. En aquella línea clara que divide y une a Gea y a Urano, sobre la que se mueven las nubes, el viento, las lluvias, las estrellas, la Luna con períodos extraños y el Sol con períodos claros. En la era de Crono —y ya hemos entrado en el Neolítico—, con los menhires, se construye el primer horizonte artificial, un espacio que ya no es de fenómenos en movimiento, sino de objetos situados. Estoy convencido de que los menhires, los Verticales, sirvieron al Caos errante no solo para orientarse y no perderse por un Horizonte de amplios caminos, sino también para comprender el Tiempo, interrogarlo, conocerlo, medirlo y venerarlo. La construcción de menhires más monumental, la gran alineación de Carnac, en la Bretaña, ha sido definida varias veces como un calendario de piedra. Es un inmenso paisaje de menhires alineados, muy parecidos al espacio interior de la sala hipóstila del templo de Amón, en Karnak, la primera arquitectura de piedra construida en Egipto en el II milenio. Y no resulta difícil imaginar, en estos bosques de menhires y columnas, los paseos rituales, las procesiones y quizá las danzas rítmicas con las que se hacían cánticos a Crono. Quizá los carnacs o karnaks —y subrayo aquí las consonantes de CRoNo— eran los antiguos templos de Crono, de retorcida mente, creados para celebrar el misterio del tiempo que transcurre incesante, instrumentos de su posible medición destinados a calcular las horas, los meses, las estaciones, y a retroceder en los años, a fin de explicar la propia historia. Espacios de encuentro para huir de la idea del Tiempo humano finito. Quizá por ello esos antiguos espacios del ir se transformaron en prisiones del estar, arquitecturas para encerrar a Crono, para no permitir que se fuese nunca más.

Desde hace algún tiempo, así pues, me pregunto dónde está Crono. ¿Qué sentido tendría hoy en día hacer un Karnak, un lugar dedicado al Tiempo? ¿A qué Tiempo, al de los relojes? ¿Seguir buscando a Crono en el Horizonte? ¿Inventar arquitecturas para hacer cánticos al paso del Sol y de las nubes entre Tierra y Cielo? Creo que ya no es época de encarcelar a Cronos con la arquitectura; ha llegado la hora de liberarlo de los antiguos karnaks. Volvamos atrás a buscar también al buen anciano de Caos, y que entre ellos se unan, el perderse y el tiempo.

Los nuevos karnaks serán Espacios para perder Tiempo. Lo entendieron muy bien aquel buen hombre de Constant y sus compañeros situacionistas: "Los nuevos poderes tienden a un conjunto de actividades humanas que se sitúa más allá de la utilidad: los tiempos disponibles, los juegos superiores". Sustraerse del consumismo del tiempo, liberar el Tiempo Libre del mercado, experimentar Nuevos Juegos explorando y produciendo Espacios Libres, construir contratiempos.

Dice Stalker: "Quien pierde Tiempo, gana Espacio".

Francesco Careri Investigador de la Facultad de Arquitectura de Roma TRE y cofundador de Stalker y del Laboratorio di Arti Civiche (LAC)

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