Paisatg-e / Paisaj-e / Landscap-e / Paysag-e

MARZO-ABRIL 09

BOLETÍN TRIMESTRAL DEL OBSERVATORIO DEL PAISAJE - 16

EL OBSERVADOR

Foto

Paisaje y comunicación

Ramon Folch
Doctor en biología, socioecólogo Director general de ERF

A principios de los años ochenta, el Parque Natural de Els Aiguamolls de l'Empordà, espléndida zona húmeda del nordeste de Cataluña, incorporó a su superficie una antigua área agrícola inmediata. Jordi Sargatal, director del Parque, me pidió que le ayudase a resolver el problema del impacto paisajístico causado por un viejo canal de riego sobreelevado que cruzaba aquel paraje. A fin de sumar dos opiniones, recurrí al buen criterio de Gaspar Jaén, sensible arquitecto urbanista valenciano, que se encontraba circunstancialmente en Barcelona. Para evitar condicionarle, no le expliqué la naturaleza del problema. Al llegar a la zona, exclamó espontáneamente: "¡Fantástico, qué fuerza vertebradora da este antiguo canal a la forma incierta de la llanura!". Vemos cosas diferentes cuando observamos las mismas cosas. La percepción es el resultado de comparar las nuevas informaciones con los referentes propios, que son una matriz de conocimientos y de valores. La forma de acceder a estos conocimientos y de jerarquizar estos valores varía mucho según las personas. De ahí vienen los sesgos perceptivos, como los de Gaspar Jaén, los de Jordi Sargatal o los míos. En los tres casos son sesgos elaborados, fruto de muchas lecturas y reflexiones igualmente sesgadas. Pero para la mayoría de personas, nada inclinadas a reelaborar percepciones, el sesgo no proviene de la opción personal, sino del aluvión mediático. El desierto ha pasado de espantoso a fascinante gracias al cine, en tanto que las heladas regiones hiperbóreas de las que se huía como de la peste, cautivan cada vez más a la gente desde que se las asocia a rutilante ropa confortable y a acogedoras veladas alrededor de la chimenea. Para muchos, la valoración del paisaje depende de los documentales, de las películas y de los anuncios. Un acertado film sobre el épico proceso constructivo de una línea de alta tensión a través de bosques impenetrables y hostiles haría variar la percepción sobre la red eléctrica y su impacto paisajístico. Podríamos decir lo mismo de los parques eólicos, si fuesen mostrados en contrapicados que cortaran el aliento o girando wagnerianamente en una dorada atmósfera crepuscular. Todo esto ya pasó con las películas que, en los años cincuenta y sesenta, exaltaban las perforaciones petroleras, los derricks eruptivos y las plataformas off-shore. El paisaje es un algoritmo socioecológico. Los medios de comunicación de masas actúan de prescriptores de opinión también en este dominio. Sería interesante estudiar qué paisajes presentan como ejemplares y cuáles como lamentables. La opinión pública -al menos las opiniones del público, que, para ser exactos, son otra cosa...- se configura a partir de estos estándares mediáticos, tal como en otros tiempos eran los estándares literarios los grandes conformadores del imaginario colectivo. No me gusta, pero es así. Por esto deberíamos prestarles más atención. Si no, resultará muy difícil que los nuevos paisajes postindustriales del siglo XXI sean valorados y aceptados. Los vinculados a la captación de energía fotovoltaica o eólica, sin ir más lejos. Ramon Folch Doctor en biología, socioecólogo Director general de ERF

Observatori del PaisatgeNota: Este boletín es una iniciativa del Observatorio del Paisaje. Si desea suscribirse y recibirlo por correo electrónico pinche aquí.

© 2020 Observatori del Paisatge / Hospici, 8 - 17800 OLOT - Tel: +34 972 27 35 64
http://www.catpaisatge.net / observatori@catpaisatge.net