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JULIO-SEPTIEMBRE 2020

BOLETÍN TRIMESTRAL DEL OBSERVATORIO DEL PAISAJE - 66

EL OBSERVADOR

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La desmesura del paisaje

Lucas Períes
Profesor e investigador de la Universidad Nacional de Córdoba y Universidad Católica de Córdoba. Director del Instituto del Paisaje UCC, Argentina. www.lucasperies.com

Hace tiempo que me pregunto: ¿Cuánto mide un paisaje? La contingencia sanitaria mundial que transitamos nos ha recluido en nuestros hogares, pero no por eso dejamos de percibir y habitar en relación al paisaje. Comprobación de ello son los resultados de la convocatoria “El paisaje a través de mi ventana” —la cual se reseña en este mismo boletín del Observatorio—, en la que recibimos 412 reflexiones ilustradas del confinamiento, diversas miradas desde 31 países. La cuarentena me permitió reflexionar al respecto, hacer más preguntas y encontrar posibles respuestas:

DISTANCIA

¿Cuál es la distancia entre dos paisajes? La longitud del segmento de recta comprendida entre el paisaje doméstico y el paisaje laboral, por ejemplo, esos que son resultado del ámbito del trabajo y el de residencia —más aún en tiempos de virtualidad, donde casi todo se recluye al habitar doméstico—. Y si, en definitiva, el paisaje no está en el propio espacio físico, emerge de su percepción, incluso del recuerdo. La distancia es una magnitud física —de longitud o intervalo de tiempo—, por tanto, no le cabe al paisaje. Sólo se podrá encontrar cierta relación de distancia por la lejanía o percepción remota de algún territorio que remita a un paisaje. Y también, se podrá encontrar distancia en la diferencia de aspecto o fisonomía, en el carácter de dos o más paisajes.

SUPERFICIE

¿Cuál es el área exacta de un paisaje? Si este no reconoce fronteras, límites o términos propios ni los políticos o jurídicos, esos que fragmentan al territorio. Tampoco posee exactitud de superficie en metros cuadrados que lo separe y distinga de lo que no es él, simplemente, porque carece de figura geométrica con longitud y anchura. En todo caso, la superficie en dimensión paisajística podrá ser cualitativa, porque existe cierta noción de extensión en cuanto a grande o pequeño —macro, meso o micro paisajes—, como el imaginario colectivo del paisaje latinoamericano, pasando por la escala del paisaje argentino y llegando al propio e íntimo paisaje doméstico en mi ciudad de Córdoba.

VOLUMEN

¿Cuál es la medida del paisaje en tres dimensiones? Qué espacio podría ocupar un paisaje si en realidad carece de cuerpo. Cómo poder determinar la cantidad de suelo y cielo que ocupa. Resulta imposible establecer la cuantía total de la sustancia que lo integra, simplemente porque no está compuesto por materia, porque el paisaje es inmaterial. Si bien deviene del espacio tridimensional con magnitud y sustancia, pierde su largo, ancho y alto por ser objeto de interpretación humana, como concepción, ordenación o expresión conceptual, por tanto personal de la realidad exterior de quien perciba, “…en el momento en que toma conciencia del mismo” (Naselli, 1992, p.26). Cómo reconocer su corpulencia si, además, como en un juego de mamushkas, hay un ideal de paisajes dentro de paisajes, como objetos dentro de objetos en un mismo tiempo, lo cual distorsiona las leyes de la física.

PESO

¿Cuánto pesa un paisaje? Si es ingrávido, etéreo y vago, sólo está sometido a la fuerza de atracción humana. Levita en las mentes de sus habitantes, en los sistemas neuronales, en la memoria creativa que muchas veces lo representa, recrea o reinventa y hasta diseña. En todo caso, sólo podrá existir el peso de la culpa por mutilar, atentar o devastar los recursos —naturales y culturales— del territorio, que hacen al espíritu y sentido de cada paisaje. Por otro lado, señalar que Peso —en muchos países— es la unidad monetaria que el paisaje produce cuando es reconocido, valorado y gestionado. Y peso, es lo que demandan algunos paisajes para equilibrar la balanza y obtener sostenibilidad paisajística con desarrollo económico, calidad de vida y derecho al buen paisaje.

 

Hace tiempo me respondo que el paisaje, a diferencia del territorio, no posee medida, es inmensurable, está dentro de mí y dentro de ti. Todo lo que nos rodea —tanto lo tangible como lo intangible— hace que en nuestro interior emerja el paisaje.

Referencia bibliográfica: Naselli, C. A. (1992). De ciudades, formas y paisajes. Paraguay: Arquna.

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